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El Defensor presenta testimonios que ratifican que hubo masacre en Pando
15 de diciembre de 2008

Fuente: ABI

La Paz, 14 dic (ABI).- El Defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, complementó información sobre los sucesos acontecidos en Porvenir, ratificando que lo del 11 de septiembre fue una masacre planificada contra humildes campesinos por parte del grupo cívico-prefectural de Pando.

En el informe, convertido en un documental, se muestra testimonios desgarradores de los sobrevivientes y testigos de ese hecho sangriento que dejó al menos 20 muertos, en su mayoría campesinos, y decenas de heridos.

Además, se recopila imágenes que no fueron mostradas por medios de comunicación (televisión) a fines a la derecha, pese a haber estado en el lugar, haber grabado y filmado los hechos de sangre.

"Muchas veces se suele pensar que un determinado objetivo político puede constituirse en causa válida para justificar determinados hechos de violencia y hasta la muerte de otras personas (...). Los derechos humanos son absolutamente incompatibles con la muerte, peor aún con la masacre y el genocidio, porque son delitos de lesa humanidad", señala el Defensor.

Agrega que "nos atrevimos a realizar esta investigación conminados ante un imperativo ético categórico que nos muestra la necesidad de saber la verdad y exponerla ante el país y el mundo para que la impunidad no sea una vez más el incentivo de atropellos a la dignidad humana (...)".

De acuerdo al Defensor del Pueblo, el documental intenta generar una profunda reflexión sobre los acontecimientos del fatídico septiembre en Pando, en la idea de imponer la verdad frente a versiones parciales.

Al inició del documental se hace un recuento de los hechos de violencia que antecedieron a la masacre y que comenzaron con la toma de instituciones como el INRA, ABC, Superintendencia Forestal, Impuestos, entre otras, cuyas instalaciones no sólo fueron destruidas, sino también perdieron importantes documentaciones.

Ya en el caso de la masacre, se presenta testimonios de niños que fueron víctimas de los hechos violentos. Además se ratifica que los campesinos se dirigían a un ampliado en compañía de esposas e hijos, y nunca imaginaron el destino que les esperaba.

También se muestra la zanja que abrieron las maquinarias del servicio departamental de caminos en plena carretera hacia Cobija; sujetos con armas que disparaban a los campesinos, los muertos, el río Tahuamanu a donde se lanzaron los perseguidos para salvar sus vidas y la hacienda donde algunos sobrevivientes fueron socorridos, curados y alimentados.

"Venimos a hacer una marcha pacífica, no vamos a dañar ninguna oficina (...) tenemos un ampliado", explicaba uno de los dirigentes campesinos, pero no se les permitió continuar el camino y fueron obligados a retornar con golpes, petardos y disparos.

Los campesinos retrocedieron varios kilómetros, luego se reorganizaron y retomaron el camino hacia el lugar del ampliado. En el trayecto encontraron dos camionetas chocadas y muertas dos personas, entre ellas el Ingeniero Pedro Oshiro.

"En la muerte de ellos no tenemos nada que ver, sólo vimos las camionetas que se habían chocado", aclara uno de los sobrevivientes.

"Cuando comenzó la balacera, a muchos compañeros los tomaron, los golpearon y después los remataban con un tiro (disparo), no respetaban ni a mujeres ni a niños", relata una mujer que se salvó de morir porque el proyectil, por suerte, sólo le rosó la pierna.

Para los sobrevivientes el único pecado era ser campesinos, ser colla, ser pobres. "Vení acá colla de mierda decían y obligaban a que mientan inculpando a otras personas que nada tenían que ver", prosigue la víctima en su relato.

"Yo soy una normalista de acá, sólo venimos a estudiar y no a pasar todo lo que estamos viviendo, por favor sáquennos de acá", decía una joven con claros signos de haber sido golpeada.

Para el Defensor la intención fue clara, ya que los grupos armados que obedecían la orden cívico-prefectural tomaron las vidas de hombres, mujeres, ancianos y niños, dejando a familias enteras privadas de sus seres queridos, aunque otros, muy pocos, pudieron escapar escondiéndose en escombros, basurales, el monte o lanzándose al río.

"Se les negó la vida, la salud, la integridad y los que sobrevivieron aún siguen siendo amenazados y perseguidos; ojalá que nunca y ninguna región del país se convierta en escenario de muerte entre bolivianos y ojalá que las muertes, sin discriminación alguna, sean esclarecidas y sus autores sancionados penalmente", menciona Albarracín.

El documental elaborado por el Defensor del Pueblo, con testimonios e imágenes desgarradoras, concluye con un mensaje de que estos hechos nunca más vuelvan a suscitarse en el país. También presenta la lista de heridos y fallecidos.
Pt/Pta ABI
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