| De los ocupados, la mayoría no llega al ingreso mínimo de Bs. 1.288
• El subempleo por ingresos, es la característica en las ciudades del eje central y Potosí. La inflación, con alto impacto en el costo de los alimentos, y las estrategias empresariales de reducción de costos laborales son las principales razones. Obreros de la Industria, los más afectados.
La Paz, 4 de diciembre de 2008. De acuerdo con el informe del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral (CEDLA), el 60% de los ocupados en las principales ciudades del país está subempleado por insuficiencia de ingresos, lo que quiere decir que 6 de cada 10 trabajadores no alcanza a generar los ingresos mínimos para cubrir el costo de una canasta básica normativa de alimentos, que llega a Bs. 1.288.
El informe señala que el porcentaje de subempleados por ingresos es más alto entre las mujeres (64%) que entre los hombres (57%); El Alto es la ciudad donde los salarios e ingresos del trabajo son más bajos, elevando el subempleo al 72%; mientras que en Potosí, por una relativa mejora de los ingresos laborales en la Minería, se habría aminorado la tasa de subempleo por ingresos, la misma que alcanza, aproximadamente, a 52%, y es la más reducida entre todas las ciudades.
Inflación y estrategias empresariales
El informe del CEDLA destaca que “una tasa de subempleo por ingresos tan alta como la observada, no solamente expresa la chatura de los salarios nominales en el país, sino la pérdida creciente de su poder adquisitivo por efecto de la inflación”.
Asimismo, las estrategias empresariales de competitividad, basadas en el ahorro de costos laborales, ha sido una causa importante para la persistencia del subempleo por ingresos. Según el informe “esto ocurre tanto en los sectores que producen bienes transables con el exterior –los más beneficiados con el aumento de los precios internacionales en los últimos años– como en los sectores que destinan su producción al mercado interno”.
De acuerdo con el CEDLA, un indicador global al respecto es la caída de la participación de los asalariados en la distribución funcional del ingreso disponible en aproximadamente 10% desde 2004; esta caída se extiende por la vía del mercado de bienes y servicios a los trabajadores independientes, dejando como saldo una situación extremadamente crítica en 2008.
Tener una ocupación en el sector empresarial no es garantía de condiciones laborales adecuadas, concluye el reporte: el subempleo por ingresos en este sector llega al 63,7% de sus ocupados en el conjunto de ciudades, una tasa similar a la que exhiben los trabajadores del sector semiempresarial (63,2%) y por encima de la que presentan los trabajadores del sector familiar (cuentapropistas) (59,9%).
Los obreros, los más afectados
Entre los asalariados, son los obreros los que obtienen los más bajos salarios en el conjunto de ciudades: el 78% se encuentra subempleado por ingresos; “esto significa que, independientemente de la actividad donde trabajan (Industria, Construcción, Minería, Obras Públicas), del grado de experiencia y especialización que han logrado o del lugar donde se ocupan, los obreros generalmente son remunerados muy por debajo del costo de reproducción de su fuerza de trabajo”, concluye la investigación.
El informe señala que otro factor para esta situación es la amplia difusión de prácticas de externalización de los procesos productivos y la subcontratación, utilizadas por las empresas grandes y medianas, para reducir los costos salariales y las obligaciones sociales, derivadas de la contratación directa de los obreros.
El subempleo campea en la industria
Los trabajadores de la Industria (en su mayoría obreros) presentan las tasas de subempleo más altas. El estudio destaca que, en el conjunto de las ciudades, llega al 73,1%, siendo mayor en El Alto y La Paz. Esta tasa es más alta que las que se encuentran en el Comercio (64,4%) y la Construcción (57,2%), sectores donde tradicionalmente la fuerza de trabajo ha sido sub-remunerada.
“Con el tiempo, El Alto se ha convertido en una de las ciudades con mayor porcentaje de trabajadores en la Industria Manufacturera, pero ahora se puede comprobar que su crecimiento se ha producido a costa de una extrema explotación laboral, tanto en las grandes como en las pequeñas empresas”, se afirma.
Según el CEDLA, lo anterior ocurre en circunstancias en que los precios de los bienes industriales transables en el exterior han tenido un incremento significativo, lo que habría generado ganancias extraordinarias a los exportadores que no se trasladan a los salarios.
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