
Viernes: la botan de un sauna;
M
iércoles: ingresa triunfante.
“La dueña de ese sauna tuvo que pedirme disculpas por haberme expulsado sólo porque yo llevo pollera y trenzas. Ha triunfado mi derecho a la no discriminación y ahora estoy entrando feliz a bañarme en representación de todas las que vestimos pollera con orgullo”, declaraba a la prensa Pascuala Poma a tiempo de ingresar triunfante al Sauna “Los Cristales” de Cochabamba por la misma puerta por la que días antes tuvo que salir humillada.

Sucedió ayer miércoles 28 de octubre, día que quedará grabado en la memoria de Pascuala y de la lucha contra la discriminación como un pequeño, pero significativo paso que se da en Bolivia frente a este grave problema social y cultural.
Minutos antes, la dueña de ese local público, Rosa Muñoz, protagonista directa de la expulsión, compareció ante autoridad policial y a regañadientes y sin mirar a los ojos a la demandante, tuvo que pedirle disculpas, mientras su marido refunfuñaba diciendo que “algo tan chiquito lo hacen tan grande”.
Al salir, Rosa Muñoz evadió torpemente a la prensa mientras Pascuala Poma, acompañada por sus dos hermanas de pollera y por algunas personas que apoyan su causa, levantaba un letrero que ella misma había elaborado: “Voy a entrar a ese sauna porque tengo derecho: igual que tú, igual que todos” y comandó al grupo que caminó las pocas calles que separan la Policía del Sauna “Cristales”, para entrar triunfante, con sus mismas trenzas y su misma pollera, ante los nervios del encargado del registro y la monumental ausencia de la dueña del local.
Después de dos horas de permanencia y cuando se aprestaba a retirarse para atender el requerimiento periodístico de un Canal de Televisión, Pascuala escuchó los hostigamientos verbales y silbidos burlones de un grupo de usuarios –todos hombres, autocalificados como “socios”-, ante los cuales se defendió gallardamente. Al salir le dijo a la periodista: “por suerte sabían que estaba usted, sino esto se me podía complicar”.
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