Bolivia cuenta con 10 reservas de uranio, sin embargo, no explota ni exporta, y tampoco desarrolla trabajos de prospección del mineral. En estas circunstancias, el país estaría condicionado a la iniciativa extranjera.
¿Se ratificará nuestro papel primario exportador?
Uranio: mineral estratégico
La importancia de la energía en el desarrollo de la industria capitalista es crucial, por lo que su dependencia de aquella es absoluta. La energía nuclear de fusión es presentada como una alternativa al agotamiento de los hidrocarburos fósiles (petróleo y gas), al problema del calentamiento global y como un medio para la independencia de los países industrializados en la provisión de petróleo y contra el terrorismo(1). Por otra parte, en la medida en que aumentan las iniciativas y proyectos nucleares de países atrasados, es señalada como una amenaza a la paz mundial.
En la actual crisis mundial, Estados Unidos busca preservar su hegemonía, y atenuar su dependencia de los países productores de petróleo. La hegemonía en el capitalismo no sólo es explotación, sino también dominación política, por lo que el control de la energía trasciende lo puramente económico y se traslada continuamente al plano militar. Ello explica los esfuerzos reiterados de la potencia por destruir todo intento de países como Irán o Corea del Norte, de desarrollar sus industrias nucleares, estigmatizándolos ante la comunidad internacional como amenazas armamentistas.
CONTROL DE LA INDUSTRIA NUCLEAR EN EL MUNDO
En la actualidad, el uso de la energía nuclear aporta cerca del 8,2% de la energía total requerida en el mundo y el 17% de la electricidad, aunque puede incrementarse debido a la escasez de petróleo. La producción de electricidad de origen nuclear es equivalente al 17% de la electricidad total consumida. El 76% de la electricidad de Francia la recibe de la energía nuclear y los Estados Unidos el 20%(2).
A fines de 2008, se registra un total de 438 centrales en funcionamiento en 31 países, otros 44 nuevos reactores se encuentran en construcción en 13 países. El 76,5% de los reactores nucleares se concentran en 10 países y producen el 80,1% del total de la energía nuclear. Los países con gran cantidad de reactores nucleares son Estados Unidos con 104, Francia con 59 y Japón con 55 reactores.
Las principales fuentes de energía mundial son: el petróleo (39,8%), gas natural (22,4%), carbón (22,6%), energías renovables (6,8%) y energía eléctrica nuclear (8,2%). Esta energía, se consume en: transporte (28,3%), industria (21,6%), residencial y comercial (10,3%), y energía eléctrica (39,7%).
Las reservas mundiales de uranio suman 2.543.430 toneladas, distribuida en al menos 14 países. En los más importantes, Australia con el 24,5%, Kazajistán con el 17,3%, Canadá con el 13% y Sudáfrica con el 8,6% de las reservas mundiales(3). Entre los países que actualmente controlan el 93% de producción de uranio mundial con cifras del 2007, está Canadá (el 23%), y los Estados Unidos (el 4%). En 2007, siete compañías mineras produjeron el 86% de concentrado de uranio.
Es importante destacar que el uranio se diferencia de otros commodities porque no hay un mercado formal para el mismo, se comercializa en un ambiente totalmente regulado. Actualmente, el precio del concentrado de uranio yellow cake (torta amarilla) es de $us 50 la libra.
BOLIVIA Y EL AFFAIR IRANÍ
Este tema cobró vigencia en el país, a partir de un informe secreto del Ministerio de Exteriores de Israel, divulgado por la prensa israelí, que acusó a Venezuela y a Bolivia de vender uranio para el programa nuclear iraní. El gobierno descalificó estas informaciones y reiteró que Bolivia no explota ni exporta ese mineral y que ni siquiera desarrolla trabajos de prospección. Sin embargo, recientes declaraciones de funcionarios gubernamentales(4), revelan que hay iniciativas oficiales para desarrollar trabajos de exploración, reactivando antiguos prospectos realizados en el siglo pasado(5).
La primera y única explotación de uranio en Bolivia, de la que se tiene conocimiento, se remonta a 1974, cuando la Comisión Boliviana de Energía Nuclear (Coboen) produjo 2 kilogramos de yellow cake(6) con una pureza del 60%. Hasta su disolución en 1983, esta institución habría producido 50 kilos del mineral(7).
En el contexto de dominación técnica y política de los países industrializados y, principalmente, porque en el país impera un patrón de desarrollo capitalista primario exportador, en el caso de que Bolivia poseyera uranio explotable comercialmente, no serviría para darle independencia energética, pues lo más probable es que este recurso sería exportado como materia prima, mientras el proceso de enriquecimiento se realizaría en el extranjero, sirviendo al desarrollo de la industria nuclear de las potencias capitalistas.
¿QUÉ ES EL URANIO?
El uranio es el elemento químico más pesado, de origen natural, sobre la tierra. Está formado por tres tipos de isótopos : uranio 238 (U-238), uranio 235 (U-235) y uranio 234 (U-234). Sólo el U-235 sirve para generar energía (o fabricar bombas).
EQUIVALECIAS
1 kilo de uranio equivale a: 100 barriles de petróleo; 20.000 m3 de gas; 35 tn de carbón; 100 tn de leña.
Fuente: Horizonte minero. Minería; agosto 2008
NOTAS
1. El Desafío Nuclear. Greaves, Eduardo D. y Barros, Haydn.
2. Pieterse, Marino G. European Uranium Forum. Uraniumletter International. Octubre,2008.
3. La Razón, 21 de junio de 2009. La Paz.
4. La Razón, 21 de junio de 2009.
5. Bolivia contaría con 10 reservorios de uranio, ubicados en el altiplano y en el oriente. En Potosí se encontrarían en Cotaje, Thola Palca (provincia Sud Chichas), Torkho (Daniel Campos), Mina Amistad (Nor Chichas), Huancarani (Linares) y Los Diques (Tomás Frías). En Santa Cruz se encontraría en Taparí y Concepción (ambas de la provincia San Ignacio de Velasco). Tanto la prefectura de Potosí como la de Santa Cruz consideran iniciar su exploración (La Razón, 21 de Junio de 2009. La Paz).
6. El “yellow cake”, es el nombre comercial del concentrado conocido como óxido de uranio o urania. Este concentrado sale de la primera etapa de tratamiento del uranio, que contiene entre 60 y 70 por ciento de uranio.
7. La Razón, 21 de junio de 2009. La Paz.
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