Brasilea, Brasil, 17 Sep (Erbol).- La persecución de campesinos pandinos, que huyeron a Brasil con el fin de resguardar su vida de los grupos afines del confinado prefecto Leopoldo Fernández, continúa en el vecino país, denunció hoy a la Red Erbol el cónsul de Bolivia en Brasilea, José Luís Méndez.
“Los campesinos manifiestan que siguen siendo perseguidos y yo también digo eso porque tenemos temor (aquí en el consulado) debido a que unos grupos han estado pasando en movilidades en las noches y madrugadas de un lado a otro, además haciendo llamadas telefónicas anónimas. Por eso pedimos mayor seguridad a las autoridades brasileras y ahora el Consulado tienen mayor refuerzo de seguridad”, dijo Méndez.
Indicó que al Consulado llegaron en búsqueda de protección al menos 50 campesinos entre hombres y mujeres, varios de ellos dirigentes, después de que ese sector sufrió una masacre el 11 de septiembre en las poblaciones de Porvenir y Filadelfia.
“En este momento no hay dirigentes acá, dejaron el Consulado anoche porque tuvieron el temor al ver que se aglomeró bastante gente (de los sectores opositores que también huyeron a Brasilea), se temía que podían tomar algunas medidas contra los campesinos que estaban en el consulado, por eso, por temor a que atenten contra sus vidas, abandonaron el Consulado”, afirmó.
La agencia AFP informó que los ciudadanos bolivianos ligados a sectores civiles opositores de Pando, donde rige un estado de sitio, comenzaron a organizarse ayer en la ciudad brasileña de Brasilea, adonde llegaron en los últimos días en busca de refugio.
"Hay personas que llegaron a Brasilea desde que se decretó el estado de sitio en Pando y tienen familiares o amigos dónde hospedarse. Pero otras personas no tienen donde dormir, y estamos buscando un techo para ellas", dijo a Gerardo Lima, quien se presentó como "dirigente cívico".
Méndez indicó que esas personas no se acercaron al Consulado y que sólo el medio centenar de campesinos e indígenas acudieron, a quienes se les dio la asistencia correspondiente y a varios de ellos se los trasladó a La Paz, sede del gobierno boliviano.
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