Escrito por:
C. Almte. Gildo Angulo
Hace algunos años el científico ruso Dr. Kalinin se refirió al presente y futuro de los recursos hidrológicos mundiales. Este afirmó que nos encontramos en un periodo de TRANSICIÓN de la humedad terrestre, pasando actualmente de una fase húmeda a una fase seca, durante la cual los continentes van perdiendo agua que los océanos ganan. Esta conclusión fue el resultado de un estudio de periodicidad de la CAPA DE NIEVE y de la GLACIACIÓN. El análisis actual de observación del nivel del mar tiende a confirmarlo, ya que se ha constatado un ascenso promedio de 1.2 m.m/año, lo que quiere decir que se están perdiendo anualmente enormes volúmenes de aguas continentales. Si esta situación continúa y el hombre sigue contaminando sin ningún o con escaso control sus cauces de agua, está próximo el momento en que la humanidad tendrá que enfrentarse con el problema de reorganizar todo el sistema hidrográfico, desviando el agua en las cantidades que hagan falta, desde las zonas donde hay excedentes hacia las zonas donde existe escasez. Es por eso que aquí en Bolivia y todos los países con ríos de origen glaciar, debemos preocuparnos por adquirir un conocimiento más profundo de los movimientos glaciares de montaña, y su predicción para evitar la producción de catástrofes que se van repitiendo con bastante frecuencia en los últimos años, debido al calentamiento global producido por ciertos fenómenos.
Se define un GLACIAR como toda masa de hielo que se mueve lentamente montaña abajo, desde la zona de alimentación (acumulación) de nieve (parte alta) por la lengua del glaciar a la parte más baja. Este movimiento produce grietas en la superficie y de ellas brotan aguas turbias debido a la erosión. El movimiento del glaciar puede variar de algunos kilómetros a algunos metros al año. También se define como glaciar a toda masa de hielo o FIRN (nevisa o nieve vieja) proveniente de nieve perenne a la escala de una vida humana. Normalmente hay en un glaciar una ZONA DE ALIMENTACIÓN (parte alta) donde las precipitaciones sólidas (granizo, nieve, hielo) supera la ablación (fusión, derretimiento) y una ZONA DE ABLACIÓN (parte baja) donde ocurre todo lo contrario.
Hay influencias del hielo y la nieve en la hidrología de los ríos en países montañosos como Bolivia, de ahí las dificultades como las comunicaciones, problemas de avalanchas, inundaciones e impactos sobre la agricultura, etc. Los meteorólogos han encontrado grandes variaciones en la precipitación, generalmente hay menos precipitación en bajas altitudes y mucho más en las cumbres de las montañas. Como referencia damos la distribución de agua en el planeta: 92.2% del agua de los mares; 2.15 es nieve y hielo; 0.62% es agua subterránea; 0.01% es agua superficial; y 0.001 es agua en la atmósfera.
Hay tres aspectos en particular que deben ser tomados en consideración cuando se trate de la descarga de agua (caudal) desde áreas cubiertas de glaciares: 1) el derretimiento tiene lugar en períodos cortos (unos pocos meses al año); 2) el derretimiento de nieve es diferente de un año a otro; 3) la condensación, un hecho peculiar es que las montañas con glaciares, tendrían más precipitaciones que las montañas sin glaciares. Esto significa que habrá más agua en los ríos desde los campos de nieves y hielos de glaciares en la alta montaña. Esto es muy importante para los planes de generación de energía hidroeléctrica, el control de las inundaciones y la agricultura aguas abajo.
De lo anterior podemos afirmar que en áreas glaciarizadas la descarga de agua (caudal) no está directamente conectada con las precipitaciones. A bajas temperaturas más nieve se convierte en hielo y no se derrite en el verano. Al contrario, en veranos con temperaturas muy altas más hielo se derrite, dando así un volumen extra de agua por derretimiento a los ríos, tal es el caso de los ríos de origen glaciar en Bolivia, con desbordes en la planicie de inundación (áreas amazónicas), donde además de las aportaciones a los cauces de las precipitaciones locales, los ríos reciben enormes volúmenes de agua por derretimiento de las nieves y hielos de la alta montaña (ej. sistema hidrográfico Ichilo – Mamoré - Río Grande y el Río Beni y su complejo patrón de drenaje). Finalmente, si pudiéramos medir el derretimiento de nieve del área de un glaciar, se puede extrapolar estos resultados a otros glaciares en la vecindad, por esta razón es muy importante realizar INVENTARIOS DE GLACIARES por medio de aerofotografías, imágenes satelitales, mapas de glaciares, balance de masa de un glaciar, etc.
Siempre es posible predecir el rendimiento de agua de un glaciar. Es obvio que altas temperaturas del aire generan derretimiento y consecuentemente esto resulta (se traduce) en volúmenes de alta descarga de agua (caudal), pero, también el viento, la humedad del aire, la precipitación y otros factores meteorológicos contribuyen al derretimiento (fusión) de nieves y hielos. Como corolario de este artículo, la gente debe saber que “Estos excesos de agua liberados de los glaciares en la alta montaña, son también responsables de las INUNDACIONES aguas abajo en la planicie de inundación (Departamento del Beni).
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