Una gran falacia de la derecha reaccionaria
"Centralismo" versus "autonomismo"
Jorge Echazu Alvarado
Se ha pretendido, con un éxito relativo, situar en el centro del debate político, la contradicción “centralismo/autonomismo” en un intento desesperado de parar la Agenda de Octubre que significó y significa la derrota del modelo neoliberal y la insurgencia revolucionaria de las amplias mayorías sociales de campesinos e indígenas cuya presencia vigorosa es ya inútil desconocer.
Apresuradamente, los líderes locales y representantes de las oligarquías del oriente, recordaron que podían movilizar a los sectores más conservadores y reaccionarios ligados al movimientismo corrupto y las dictaduras militares, así como al neoliberalismo vende patria, con la bandera de un “autonomismo” oriental falso.
La falsedad y la falacia se comprueban fácilmente recordando que durante medio siglo de domino total del panorama político boliviano, estos sectores políticos privilegiados no tocaron siquiera el problema del autonomismo ya que, como manejaban la totalidad del poder, no precisaban en absoluto ningún tipo de “autonomía” para sus departamentos.
La insurgencia de los movimientos sociales, de las naciones oprimidas y del movimiento campesino, les cayó como un golpe de muerte a sus privilegios, entonces maliciosamente levantan el expediente “autonomista” confrontándolo agresivamente con el programa popular, democrático y anti-imperialista de todo el pueblo boliviano que tiene su origen en las jornadas heroicas de octubre-2003.
La “autonomía departamental” (no es regional, porque ni Santa Cruz, ni Beni, ni Pando, ni Tarija, menos aún Chuquisaca, son regiones), atenta peligrosamente contra la UNIDAD nacional del Estado Nacional incipiente y debilitado que no pudo construir nuestra burguesía nacional al incumplir su misión histórica de organizar ese Estado. Por lo mismo, intentar en estas condiciones un “autonomismo” lindante con el Federalismo y mucho más con el separatismo, no es más que reconocer que se están dando los primeros pasos en el cumplimiento del programa macabro de desmembrar Bolivia, plan coincidente, en todos sus términos, con los planes de balcanización de América Latina que persigue el Imperialismo Norteamericano.
El autonomismo, no es un proyecto de un nuevo Estado Nacional, es ridículo atribuirle categorías estructurales; es realmente un esfuerzo “in extremis” para detener el proceso de cambio mediante la simple transferencia de competencias hasta dejar al gobierno central atribuciones mínimas e intrascendentes, empero, como tenemos dicho, tiene las implicaciones explosivas de hacer añicos la UNIDAD nacional.
Cuando los falsos “autonomistas” pregonan que sus Estatutos no son nada menos que el inicio de la construcción del “Nuevo Estado Boliviano autonómico”, lo que en realidad están sugiriendo es el cumplimiento del plan original. Por ello proclaman abiertamente “ir más allá de sus propios Estatutos”. Eso significa con toda claridad la separación de esos departamentos de Bolivia.
Lamentablemente, muchos sectores han caído en la retórica del autonomismo sin percatarse de la peligrosidad de ese postulado. Ahora los representantes políticos del MAS hacen coro a los “autonomistas” y sostienen que el MAS y concretamente el Presidente se equivocaron al respaldar el NO por las autonomías. Por el contrario, pensamos que la “autonomía”, como la plantean los reaccionarios debe ser completa y absolutamente rechazada. Esto no significa que rechacemos determinados grados de descentralización administrativa del Estado Unitario Multinacional de Nueva Democracia que hemos planteado siempre.
Los únicos sujetos históricos que aspiran (y merecen legítimamente), a determinados grados de autonomía son los pueblos y las naciones oprimidos/as que llevan milenios de desarrollo cultural autónomo en la Colonia y la Republica y que fueron avasallados por estas dos formaciones sociales.
En resumen, el debate nacional impuesto por la derecha de contraponer “Centralismo” contra “Autonomismo”, es una gran falacia que debe ser combatida en el plano teórico y en la práctica política.
La verdadera contradicción principal ha estado, está y estará siempre, mientras dure el dominio del capitalismo en nuestro país y el mundo, entre los opresores y los oprimidos, entre el Capital y el Trabajo, entre los pobres del mundo contra los privilegiados del mundo y de Bolivia.
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