LA DIRECTIVA EUROPEA DE LA VERGÜENZA
Juan Burgos Barrero*
Los numerosos desplazamientos humanos es una de las características del siglo XXI. La globalización del comercio, las guerras, el hambre y las profundas desigualdades entre el Primer y el Tercer Mundo están forzando una enorme migración humana del Este al oeste y de Sur a Norte. La respuesta del mundo desarrollado no se ha hecho esperar y es infame porque la política común de la Unión Europea, en materia de migraciones, comienza con la aprobación de una directiva que vulnera los derechos fundamentales de los inmigrantes. Así las cosas, se establecen medidas represivas frente a las necesarias de carácter social e integrador ante el hecho natural o por razones económicas que suponen las actuales migraciones. La "amnesia retrógrada" de un continente que se hizo con la emigración y se rehizo con la inmigración es absoluta, como lo sostiene el escritor español e hijo de emigrante, Manuel Rivas.
La aprobación en el Parlamento Europeo de la Directiva sobre Inmigración Ilegal y que los residentes de América Latina la han bautizado como Directiva de la Vergüenza, es muy nquietante. La Unión Europea reconoce el derecho de sus gobiernos a detener, sin mediar decisión judicial alguna, a los extranjeros que no tengan sus papeles en regla. El periodo de detención es de 6 a 18 meses, tiempo que supera la pena de cárcel que se impone por robo violento. Esta directiva, aprobada el pasado 18 de Junio, amputa derechos civiles elementales e introduce espacios de excepción jurídica y policial por una mera falta administrativa. También se establece la prohibición durante 5 años de volver a Europa a las personas expulsadas.
Esta Directiva del Retorno, donde parte de la izquierda europea votó a favor junto con partidos de ultraderecha, estigmatiza a los inmigrantes como criminales, los transforma en delincuentes que deben ser excluidos o encarcelados y promueve la criminalización de la pobreza.
Esta no es la Europa que conocimos, defensora de la libertad, de la ética humanista y de los derechos de los ciudadanos. Jacques Delors- artífice de la Unión Europea y Presidente de la Comisión durante 10 años, tiene razón cuando manifiesta su "rechazo a una Europa que no sea más que un mercado, una zona de libre cambio sin alma, sin conciencia, ni dimensión social", no la han cambiado.
LAS NUEVAS CÁRCELES
Hasta ahora se creía que los Derechos Humanos en la Europa civilizada eran iguales para todos; sin embargo, según establece esta nueva Directiva, nacer en un país pobre marca la diferencia; los derechos pueden mermar considerablemente y un inmigrante puede llegar a ser detenido y recluido por ser irregular; es decir, no tener permiso de residencia, ni de trabajo.
Actualmente, en España hay más de 2.000 inmigrantes retenidos en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIES), las nuevas cárceles. La función de estos centros es cautelar y preventiva a la espera de expulsión por no tener la documentación en regla. Diversas entidades y ONGs han denunciado los CIES por el enorme secretismo y falta de transparencia que existe tras sus muros, opacos a la luz pública. De estas cárceles sólo se tiene conocimiento a través de los testimonios de extranjeros que son puestos en libertad cuando no pueden ser expulsados; estos ciudadanos manifiestan que sufrieron hacinamiento, malas condiciones de luz y ventilación, no respeto a la práctica religiosa, falta de intérprete (en el caso de no hablar castellano), la separación de sus hijos menores que fueron enviados a centros especiales y todo ello como consecuencia de una falta administrativa.
El boliviano, Carlos Mérida, detenido en una de estas cárceles por tener el permiso de residencia vencido, fue visitado por su compañera Carmen Arévalo quién al salir del recinto de detención manifestó que si su esposo regresaba a su país quizá no volvería a ver a su hija que nació en Barcelona hace siete años.
DECEPCIONAN LOS SOCIALISTAS EUROPEOS
La aprobación de la Directiva de Retorno en el Parlamento Europeo fue unánime y produce indignación el voto de la izquierda europea, especialmente de los 16 eurodiputados socialistas españoles, quienes fueron además los principales promotores de esta directiva. Sólo hubo dos votos negativos, Josep Borrell y Raimon Obiols, pertenecientes a dos corrientes bien diferenciadas del socialismo catalán pero con suficiente dignidad y vergüenza como para votar en contra de esta directiva infame. Los verdes de la Izquierda Unitaria votaron no si fisuras.
Las reacciones en Latinoamérica a la aprobación de esta Norma no se han hecho esperar y la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández afirma que esta nueva directiva "establece restricciones, largos periodos de detención e impide la libre circulación de las personas por origen étnico, religión, sexo y edad, cuestiones que constituyen una violación de los derechos humanos". En esta línea los gobiernos de Brasil, México, Perú y Uruguay han expresado su perplejidad y su rechazo ante la nueva norma, mientras que Colombia y Chile se mostraron más mesurados. Evo Morales, presidente de Bolivia, llama a la conciencia de los líderes europeos para que implanten una política migratoria respetuosa con los derechos humanos recriminándoles con argumentos que el trato que están dando a los inmigrantes latinoamericanos, asiáticos y africanos no se corresponde con el que recibieron los europeos en América y planteó aplicar el visado a los europeos como una medida de reciprocidad diplomática. El presidente venezolano, Hugo Chávez, ha afirmado que revisará las inversiones de los países europeos que apliquen la directiva en contra de los inmigrantes y sentenció: "No ira petróleo venezolano a los países que adopten la medida".
El presidente electo del Paraguay, Fernando Lugo, ha calificado de indignante la iniciativa, que ha llamado directiva "del bochorno".
Rafael Correa, Presidente de Ecuador manifestó que ya se han iniciado contactos a nivel regional para lograr un frente común con miras a dar una respuesta conjunta de toda América Latina. Y subrayo: "unidos somos más fuertes y podemos exigir nuestros derechos frente a una ley que es una vergüenza".
La Europa actual gira irremediablemente hacía la derecha. Mientras el gobierno italiano de Berlusconi ha aprobado la ley que convierte en delincuente al inmigrante sin papeles y deja perecer la legislación sobre el asilo; el empresario italiano de los medios de comunicaciones va a declarar su propia inmunidad penal y paralizará todos los procesos pendientes de corrupción, los suyos, entre otros. Por su parte, Gordon Brown, Primer Ministro Británico, ha aprobado alargar el período de detención de los sospechosos de terrorismo de 21 días hasta los 42 sin asistencia jurídica y sin una acusación. Este hecho se produce en el país donde la Carta Magna establece el habeas corpus o derecho de todo detenido a ser atendido por un juez imparcial. En Francia, el presidente Sarkozy arremete contra los periodistas que lo critican, ordena su despido fulminante de los medios privados si son propiedad de sus amigos y de los públicos porque son propiedad del Estado, que es él. También Suecia ha legalizado el espionaje electrónico y las escuchas telefónicas, sin control judicial, naturalmente.
Así están las cosas en la cultura occidental y cristiana, en la Europa defensora ayer de las libertades. Por ello no deja de ser irónico que las democracias europeas prediquen el liberalismo económico como el Evangelio para promover la libre circulación de mercancías y finanzas.
Mientras tanto se encarcela a los inmigrantes sin atención letrada ni comparecencia ante la autoridad judicial y se impide la libre circulación de las personas y trabajadores. Basta ya de tanta prepotencia. Estamos retrocediendo la cultura del colonialismo: ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda.
No se puede aceptar la subcategoría de "ser humano migrante". Emigrar no es un delito. ¡Por Jesucristo!
*Periodista boliviano, residente en Dhaka, capital Bangladesh
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